Meditando en el Salmo 1, versos 4-6

Por pastor Daniel Brito

«En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. 5 Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos. 6 Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición.»

Esta última parte del Salmo 1, trata la condición y el destino del impío. Noten el contraste con la felicidad o la dicha de vivir una vida piadosa, meditando en la Palabra de Dios.

Los versículos 1-3 dicen: «Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, 2 sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. 3 Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!»

Hay una recompensa en llevar una vida piadosa, aquí en la tierra, y en la eternidad. Aclaro que no se puede ser salvo por medio de la piedad, sino que los salvos son piadosos, y esto, por medio de la obra santificadora del Espíritu Santo que cambia nuestras vidas, y las va purificando a través de la Palabra de Dios.

Ahora vamos a nuestro Texto en el verso 4, donde dice que los “los malvados son como paja arrastrada por el viento”. Noten que hay consecuencias para los que llevan una vida impía. Es muy fácil envidiar lo que el impío tiene, o como prospera, pero noten que el fin de los impíos indica que no tienen nada que uno pueda querer, porque aunque sean ricos, ¿qué valor tiene eso cuando se mide junto a la eternidad?

“Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.” ¿Son los mismos, o diferentes? Como decía Agustín, el gran teólogo del siglo quinto, “Todos los impíos son pecadores, pero no todos los pecadores son impíos.” En otras palabras, son la misma persona. Ellos no tienen lugar con los justos en el día del Juicio. Los justos irán al Tribunal de Cristo para recompensas, “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo.” (2 Corintios 5:10.) Mientras que los impíos irán al Juicio del Gran Trono Blanco para ser echados en el Lago de Fuego.

Concluimos con nuestra dosis de Spurgeon: «Por tanto, no se erguirán en la congregación de los justos. Toda la iglesia tiene un demonio en ella. La cizaña crece en los mismos surcos que el trigo. No hay ninguna era que haya sido limpiada del todo del tamo. Los pecadores se mezclan con los santos, y la escoria con el oro. Los preciosos diamantes de Dios se hallan todavía en el mismo terreno que los guijarros.
Los pecadores no pueden vivir en el cielo. Estarían fuera de su elemento. Sería más fácil para un pez vivir encaramado en un árbol que para un malvado vivir en el Paraíso.» (Charles Spurgeon en el Tesoro de David.)

Que Dios les bendiga.

*Toda referencia Bíblica es tomada de la Biblia, Nueva Versión Internacional.

*Este artículo fue publicado por primera vez en Abril, 2008. 

 

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