ENTENDIENDO A LOS HIJOS
Estudio basado en el libro de Proverbios
Parte 1
Nota: Este estudio tiene algunos años, pero pensamos que los conceptos manejados siguen vigentes hoy, sobre todo porque están basados en la Palabra de Dios. Muchas de las nociones manejadas provienen de varios comentarios bíblicos en el libro de Proverbios, tantos que nos sería imposible nombrarlos ahora. Por supuesto que el lector que nos conoce identificará nuestro estilo propio en muchos pasajes. El estudio conserva primordialmente el estilo oral característico de nuestras presentaciones. Esperando que sea de vuestro agrado, les saluda,
Pablo Santomauro
No queremos entrar en el tema sin antes reconocer que no es tarea fácil el hacer un estudio de esta naturaleza. Cuando consideramos que hay un sin número de expertos en el tema, organizaciones enteras que se especializan en el área de la familia, nombres conocidos por la comunidad cristiana, que producen libros, videos, programas de radio, etc., todo eso hizo que nos preguntáramos humildemente: ¿Qué tiene que enseñar acerca del tema un pastor casi anónimo que ni siquiera alcanza el relieve de estos hombres que mueven ministerios colosales y a los que la gente sigue con una fidelidad absoluta?
Después de todo, estos hombres son excelentes comunicadores, excelentes en el área de informar y de vender. La gente los considera autoritativos en el tema, mientras que el pastor de la iglesia es considerado con menos autoridad, de segundo plano, no tiene un programa de radio, no escribe libros, no hace videos, no viaja por el país dando conferencias. No debe saber tanto del tema.
¿Pero saben qué? A medida que más analizaba todo esto, que más me acercaba al tema me fui dando cuenta de ciertas cosas que me tomé el trabajo de numerar para uds., sabiendo que uds. son tan buenos para tomar notas.
Estas son mis conclusiones:
1) Que los expertos no saben tanto como nos hacen creer que saben.
2) Que no importa cuántos libros escriban en la materia, nadie tiene la última palabra en cuanto a la crianza de los hijos, con excepción de Dios.
3) Que todo lo que los expertos enseñan y dicen NO tiene su fundamento en la Biblia (aún en el campo cristiano), sino en una rama de una ciencia inexacta que se llama psicología. La mayoría de estos expertos saben más de psicología que de la Biblia. Claro, uds. van a escuchar en su retórica algunos pasajes bíblicos barajados o entreverados con el resto, pero eso no es la Biblia. Hoy en día no necesitamos conocer lo que los expertos dicen, sino lo que la Biblia dice. Necesitamos ser como el pueblo judío que se reunió en la plaza en Jerusalén cuando volvieron del cautiverio en Babilonia, y dijeron a Esdras (Nehemías 8) que trajese el libro de la ley la cual Jehová había dado a Israel. Hoy tenemos que decir también “¡traigan el libro!”, “¡queremos escuchar el libro!”, “¡Queremos escuchar Palabra de Dios!”
4) Todos los padres de la psicología fueron ateos — comenzaron con la presuposición de que no hay Dios y siguieron con otra, que el hombre es esencialmente bueno, y el hombre es la medida de todas las cosas —- esto es antibíblico, es una mentira — la base, el cimiento sobre el cual todas estas teorías se desarrollan, es una mentira, y todo lo que se construye sobre una mentira no es de Dios.
5) Quinta cosa que encontramos: la introducción de la psicología en la iglesia, o la combinación de estas teorías (que aun no han sido probadas) con la doctrina bíblica, se hizo con mucha habilidad, fue casi indetectable. Hoy en día tanto líderes como cristianos en general, está confundidos con respecto a la legitimidad de la llamada psicología cristiana, y no se animan a pronunciar una opinión contraria por temor a ser criticados por ciertos sectores que han edificado fortalezas prácticamente impenetrables dentro de la iglesia de Cristo.
6) Toda su posición se puede definir en una frase: La Biblia por sí sola no es suficiente para tratar con la dinámica de la psiquis humana.
En la actualidad la persona que se les opone, se expone a sufrir la burla por parte de ellos. Lo han hecho con hombres de Dios conocidos que han tratado de hablar con ellos, y los han ridiculizado, y lo hacen con todo aquel que se atreva a decir que CRISTO ES SUFICIENTE Y QUE LAS ESCRITURAS ES TODO LO QUE NECESITAMOS.
Estamos entonces frente a una filosofía (eso es lo que es realmente / explicar) — Estos hombres que la promueven han permitido que la psicología afecte su entendimiento de las Escrituras, cuando tendría que ser al revés.
Colosenses 2: 8-10 dice: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo — Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él que es la cabeza de todo principado y potestad.”
“Y vosotros estáis completos en él” —– no necesitamos más nada — El es el creador nuestro, el sustentador, el proveedor, el sanador nuestro, es NUESTRO SALVADOR, es todo lo que necesitamos. A no ser que todo esto lo digamos de palabra nada más, de los labios para afuera. A no ser que las Escrituras nos mientan. Una vez más, repito: “Mirad que nadie os engañe”.
7) Jesucristo dijo: “Ninguno puede servir a dos señores, porque estimará al uno y menospreciará al otro”. — Mat. 6:24 — Jesucristo dijo esto refiriéndose a las riquezas, pero el principio es el mismo y permanece para toda situación donde intentamos igualar dos cosas para obtener el mismo resultado. —- Esto pasa cuando a la autoridad de la Biblia le ponemos al lado la autoridad de la psicología — En el caso del que hablamos la psicología toma autoridad sobre la Biblia, cuando debería ser lo contrario.
8) Punto final —- teniendo en cuenta todo esto, llegamos a la conclusión de que sí tenemos autoridad para predicar en el tema, y esa autoridad es la Palabra de Dios — La Palabra de Dios es suficiente.
Despejando otro mito
Otro mito que es necesario deshacer, relacionado con la educación de los hijos, es que muchos piensan que sólo aquellos padres que han tenido un éxito aparente en la crianza de sus hijos son los que tienen mayor autoridad para hablar del tema.
La gente, nosotros, queremos escuchar solamente de aquellos cuyos hijos les han salido relativamente bien — No nos interesa escuchar de aquellos padres cuyos hijos les han causado disgustos y les han traído vergüenza.
Esos padres que han tenido la fortuna de que sus hijos haya sido exitosos en su crecimiento, corren el riesgo de pensar que todo es mérito suyo, tienen tendencia a darse más crédito del que les corresponde — cuando en realidad el mérito reside nada más que en la Gracia de Dios.
Y aquellos padres que aparentemente fueron un fracaso en la educación de sus hijos, por lo general están avergonzados, y no se animan a hablar — esto es un error — En realidad ellos tienen muchas cosas buenas que aconsejar y enseñar.
Quizá uds. puedan pensar que estoy diciendo todo esto para cubrir mi propio rastro, porque yo en lo personal tengo muchos fracasos que reportar como padre. — Pero les digo, si uds. tienen la mentalidad de que un hombre que ha fallado en aspectos de su papel de padre no puede enseñar sobre el tema, hacen bien si se levantan ya mismo y se van.
¿Por qué? Porque lo que vamos a enseñar en esta serie, el grueso de nuestro material, proviene del libro de Proverbios, y el mayor contribuidor al libro de Proverbios fue Salomón …. y Salomón fue un hombre que aparentemente falló miserablemente, a juzgar por su hijo Roboam (explicar).
Lo que yo quiero decir cuando hablo de fallas aparentes es que todo el mundo, todo padre y madre que son honestos consigo mismos, saben que todos fallamos en diferentes aspectos en la educación de los hijos, pero la responsabilidad final del carácter y la conducta del hijo, recae, como explicamos en otro estudio, en el hijo o la hija, no en los padres. —- Otro mito que se nos ha hecho creer.
Sin más introducción, digamos que para entender a nuestros hijos tenemos que conocer
La naturaleza de los hijos
Hay 3 verdades fundamentales que el libro de Proverbios presupone cuando nos habla de cómo educar a nuestros hijos, y comenzamos con la primera:
1) Nuestros hijos son pecadores
Esto parece ser una afirmación muy dura. Sin embargo es el consenso unánime de la Biblia de que sí, nuestros hijos son pecadores. — Comenzando con el libro de Génesis y yendo a través de toda la Escritura aprendemos que los hombres nacemos ya pecadores. Ningún niño nace moralmente neutro. — Toda persona entra en este mundo como un hijo de Adán, con una naturaleza pecaminosa que necesita muy poco tiempo para manifestarse en la conducta del bebé.
Lleva muy poco tiempo notar en los bebés cuando van creciendo, la evidencia de lo que los teólogos llaman PECADO ORIGINAL. Todo lo que tienen que hacer es observar a sus hijos cuando los llevan de visita a otra casa, y en la otra casa también hay niños, y por supuesto hay juguetes.
Estas son las leyes del niño con respecto a la propiedad privada:
1- Si me gusta es mío
2- Si está en mi mano, es mío
3- Si te lo puedo sacar, es mio
4- Si lo vi primero es mío
5- Si estás jugando con algo y lo dejas, es automáticamente mío
6- Si está roto, es tuyo.
Esto se llama evidencia de pecado. Nuestros hijos no solamente no necesitan tiempo para aprender estas cosas, tampoco necesitan que nadie les enseñe.
En Génesis 8:21, luego del diluvio, Noé edifica un altar a Jehová, ofrece un holocausto y Dios lo recibe con agrado:
“Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque todo intento del corazón del hombre es malo desde su juventud ….”
.- “He aquí en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.— Sal. 51:5
Este último es un buen versículo para usar cuando su hijo le pide prestado el auto, o su hija le pide salir con su novio y regresar tarde — “¿No confías en mí, papá?” — “Ténme un poco de confianza, papá” — “¿No confías en tu hijo?”.
Respuesta del padre: “No”
“¿Por qué, papá?”
“Lee Salmo 51:5, hijo”.
Su hijo lo lee en voz alta: “…en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre”.
Papá: ¿Estás seguro que es Salmo 51:5?”.
“Sí, estoy seguro”.
“Oh! Oh! Ya entiendo, ya entiendo”
Su hijo va a entender. No quedará muy satisfecho que digamos, pero por lo menos entenderá.
La verdad sigue siendo que: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre (Adán), y por el pecado la muerte, asi la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron .”— Ro. 5:12
Cuando llegamos a Proverbios, encontramos que el autor no está interesado en probar que el niño o el joven vive en un estado de pecaminosidad desde el nacimiento. El autor simplemente lo da por entendido. El joven al que se le permite ir por su propio camino invariablemente escogerá el camino malo y traerá vergüenza a sus padres:
Pr. 29:15 — “La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.”
La educación de los hijos por lo tanto, debe comenzar con la premisa de que el niño al cual no se le corrige, al cual se le abandona en materia de disciplina, solamente se va a perfeccionar en pecar (va a pecar cada vez mejor con el tiempo).
Si ud. es un padre o madre que son inconsistentes en la disciplina de sus hijos, cuando alguien le pregunte como está su niñito, bien puede contestar: “Oh, Fulanito? Pecando cada vez mejor.”
¿Qué es la vara?
Mucha de la psicología moderna ve la vara como una reliquia del pasado, algo primitivo, un instrumento de la jungla, sobre todo ahora que hemos adquirido un gran conocimiento sobre la conducta humana, ¿verdad?
En primer lugar tenemos que dejar en claro que no siempre significa castigo corporal. Hay otras formas de disciplina a medida que el niño crece. Un muchacho de 16 años va a sentir con más dolor que le quiten las llaves del auto, en vez de hacerle “chás chás” en la cola (darle una tunda).
Aun niños más pequeños parecen tener colas de acero, nada les duele, entonces en algunos casos hay que emplear otras formas más sutiles de disciplina. La vara en general significa una forma de disciplina, no necesariamente el castigo corporal. En líneas generales, “la vara” significa corrección.
¿Por qué será que Proverbios, un libro escrito bajo la inspiración infalible del Espíritu Santo, habla tanto de la vara? ¿Por qué será que el Espíritu Santo instruye a los padres para usarla en la crianza de los hijos? ¿Por qué la Biblia dice que la vara es necesaria? – He aquí algunas razones:
La vara es requerida por la Biblia porque nosotros los padres no somos inclinados a usarla —- El libro de Proverbios no sólo asume la pecaminosidad del joven sino también la pecaminosidad de los padres. Proverbios nos manda a los padres a corregir a los hijos porque da por entendido que los padres tenemos tendencia a no hacerlo, desobedeciendo a Dios en ese aspecto.
¿Razones? Muchas. Algunos de nosotros somos haraganes (flojos). ¿Se han fijado que la mayoría de las veces los niños saben cuándo pueden desobedecernos? Por lo general es cuando estamos reunidos con otra gente, o cuando estamos mirando un partido de fútbol por las eliminatorias del mundial, o en el supermarket, en la tienda. —- ¿Quién va a querer levantarse y castigar a un niño cuando está de visita en otra casa? Le van a decir que usted es un monstruo. ¿O viendo el fútbol? ¡Ni pensar en hacerlo!, usted se puede perder el gol. ¿O en el mercado cuando todos los ojos están fijos en ud.? —- Además, el castigar a un hijo es algo que nosotros los padres no disfrutamos, por lo tanto nos abstenemos de hacerlo.
Otra razón por la que los padres no le damos “paw paw” a los niños es porque nuestras simpatías están mal dirigidas. No hay nada más conmovedor, nada que duela más que el llanto de un niño cuando le están dando una paliza. A decir verdad, el llanto o el chillido comienza antes de que las palmadas le lleguen. Lo que el niño está tratando de hacer desesperadamente es suavizar la fuerza o la duración de las palmadas, y lo hace con sus suspiros, con el llanto entrecortado que parece que se ahoga, ¡patético!
A pesar de eso, Proverbios exhorta al padre a hacerlo: “No rehuses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá” – 23:13
Tomado en su sentido literal, este proverbio le asegura al padre o madre de corazón enternecido y desmayante, que el niño aun no está pronto para que lo internen en ICU (Unidad de Cuidado Intensivo del hospital). Las apariencias dirán que sí, pero la Palabra de Dios nos da mandamiento de corregir.
Lamentablemente en nuestra cultura, y ésta es otra razón por la cual no corregimos a los hijos, existe un falso concepto de amor, de perdón, de la clemencia. En nuestra sociedad el hecho de que el amor pueda expresarse por medio de disciplina es inconcebible. El amor es considerado como que no comprende en su espectro ningún castigo, nunca causa dolor, siempre trata con el niño en manera amable. Dios tiene otro concepto del amor: “El que detiene el castigo a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.”(13:24)
¿Ama ud. a su hijo? Entonces no dude en disciplinarlo cuando es necesario. ¿Lo aborrece? No lo discipline. El amor busca siempre el beneficio del hijo, aunque a veces haya que inflingir dolor por medio de la vara.
Una última razón: algunos padres han sido enseñados a que no se debe disciplinar cuando están enojados. ¡No, no, no!!! Si bien el enojo no debe controlar nuestra disciplina, el enojo debe ser una motivación para hacerlo. Yo soy un convencido de que el hecho de que yo esté enojado no debe ser motivo para yo no aplique disciplina. Esto lo veremos en otro estudio
El plan de educación de los padres tiene que incluir necesariamente el tratar con el pecado en la vida de los hijos, y el objetivo debe ser desviar al hijo de su curso natural al temor del Señor y al camino de la sabiduría.
En los primeros capítulos de Proverbios nosotros encontramos un personaje llamado “Sabiduría”.- Por supuesto que se trata de una figura literaria que personifica a la Sabiduría:
Pr. 1:20-23:
“La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas; clama en los principales lugares de reunión; en las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones. ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, y los burladores desearán el burlar, y los insensatos aborrecerán la ciencia? — Volveos a mi reprensión; he aqui yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras.”
Y de aquí en adelante, la sabiduría continúa diciendo que aquellos que terminan experimentando la destrucción que hay al final del camino del mal, lo harán por su propia elección, ellos han escogido libremente su destino.
El punto que quiero hacer antes de seguir, es que cuando la sabiduría clama para que el simple (como le llama) se vuelva de su camino, está indicando en realidad que en los jóvenes hay algo más que una predisposición (tendencia) hacia el pecado, lo que hay es una preferencia por el pecado.
Entonces, el problema del niño no es el ambiente en que se cría, ni los malos ejemplos que recibe. El problema está en su corazón, que al igual que todos los corazones, es malo (20:9) — “¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado?”
Un niño debe llegar al punto donde reconozca la pecaminosidad de su propio corazón, deje de confiar en sí mismo, y se someta al temor de Dios.
Pr. 3: 5-6 — “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas.”
Por eso es importante, no bien el niño pueda entender, tenga capacidad de razonar, entender el lenguaje, no hablo de un bebé, sino ya un niño de 4, 5 o 6 años …. es importante presentarles el evangelio.
Siempre preséntele el evangelio a un niño, no importa cuán joven sea …. no diga “Voy a esperar hasta que tenga 10, 11 o 12 años de edad” —- Yo sé que existe la noción en el mundo evangélico de que hay una edad en la cual Dios no nos considera responsables por nuestros pecados …. puede ser que la haya … y si la hay no creo que sea la misma para todos.
Una cosa sé por seguro, no me corresponde a mí determinar esa edad … por lo tanto debo de explicar al niño el evangelio con claridad, y traerlo al punto donde el niño vea la necesidad de arrepentirse y entregar su corazón a Cristo.
Si bien es cierto que nosotros como padres no podemos convertir a nuestros hijos, sí tenemos la obligación de enseñarles la verdad de Dios.
Deut. 4:9 — Dios dice al pueblo de Israel, luego de darles los estatutos, antes de que entren en la tierra prometida:
“ …. guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de estas cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y los hijos de tus hijos.”
Otra cosa que debemos recordar con los hijos pequeños es que los niños tienen tendencia a pensar que ellos se pueden salir con la suya si nadie los ve — o sea, pueden pecar si nadie los ve.
Es nuestra tarea ser como el libro de Proverbios en este caso. Proverbios aclara las dudas de que es imposible hacer trampa en la materia, porque aun si los padres no observan el pecado, Dios lo hace, Dios sí lo ve. Dios hasta escudriña los corazones:
15:3 — “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los buenos y a los malos.”
20:27 — “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón.”
Cerrando este punto: Son sorprendentes las excusas que los padres se inclinan a presentar por la conducta de sus hijos, cuando el problema real es lisa y llanamente el viejo y conocido pecado — Si no, pregúntenle a la maestra de sus hijos, la misma que cuando su hijo se va a casa al final del día de clase se despatarra en su silla, mira hacia arriba, y suspira de alivio con tal fuerza que el techo del salón de clase se levanta 3 pulgadas de su lugar. El niño o la niña podrán tener muchos problemas, pero el problema número uno es el mismo problema que es común a toda la humanidad — pecado. Padres, debemos estar dispuestos y resueltos a tratar con nuestros niños como lo que son en su naturaleza básica, pecadores. <>
*Este escrito ha sido publicado en éste blog con el permiso del apologista Pablo Santomauro.
muchas felicidades, no habia tenido la oportunidad de entrara a su blog, soy suscriptor del boletin y aseduo lector de sus comentarios, me gustaria saber si tiene algunos grabados, serian de mucha utilidad.
bendiciones.
Gracias estimado Victor por sus buenas palabras. Pero hermano, no tenemos grabaciones.
Bendiciones en Cristo.
jeje, este artículo me ha arrancado mas de una sonrisa. Soy madre de tres “monstruitos” jajajajjajaja, y que verdades mas grandes hay en este artículo. Soy joven, tengo 23 años, y como ya sabe tres enanos, una niña de 7, y dos niños, de 5 y 2 años, y es tarea difícil, sobre todo, cuando ven esa debilidad que tenemos las madres. Este artículo me ha mostrado la realidad “pura y dura”, y me ha hecho reir, de verdad, que me ha llegado al alma.
Siempre intento hacer lo mejor, mas vale una nalgada a tiempo, y que llore él (o ella), que llorar en un futuro nosotros, por no haberlos corregidos. También es cierto, que es según el niño/a, su caracter y su nivel de madurez. Por ejemplo, la niña que es la mayor, es muy madura para la edad que tiene, ella tiene ya su Biblia para niños, y para “reprenderla” no hace falta acudir a la nalgadita, ya se puede hablar con ella, y ella misma se da cuenta de sus errores (aunque es verdad, que la tendencia es siempre al mal), pero ya se puede dialogar con ella. El mediano, es totalmente opuesto, es mas rebeldón (desde luego que le pega su propio nombre “Nimrod”) , a él, ya es a pura autoridad, solo autoridad, porque todavía no atiende a razones, aunque ahí va, poco a poco. Bueno, y el pequeñín de 2 años, ufffff….., autoridad, autoridad, imopsición, y punto.jeje. ¿Sabe algo que me funciona con los dos mayores? Tengo un cartel para cada uno, un cartel de “premios y castigos”. Cada uno, según su edad, tiene que cumplir con varios aspectos, de tareas, de comportamientos, de conductas, etc. Pues bien, al final del día, cada aspecto tiene una pegatina, si han sido correctos, una pegatina azul, y si no lo han sido, una pegatina roja. El resultado, es que 10 pegatinas azules un premio, y 5 rojas un castigo (no ir al parque, no jugar al ordenador, no ver los dibujos, etc), y ha funcionado muy bien con ellos, han logrado modificar muchísimos aspectos negativos, en positivos, ha dado muy buenos resultados. Y por supuesto “Dios si te ve, y si te oye, a Él no lo puedes engañar”.
Bueno, pues, bendiciones!!!!