Pena de Muerte: ¿Es para hoy? segunda parte (4)
Pena de Muerte:
¿Es para hoy? segunda parte
(4)
Pablo Santomauro
9. Usted está a favor de la pena de muerte, pero en contra del aborto. ¿No es incoherente su posición? ¿Cómo puede apoyar el movimiento pro-vida y apoyar la pena de muerte? (Argumento de la falsa analogía).
a. El niño en el vientre de una madre es inocente. El condenado a muerte no es inocente. La única incoherencia es la de aquellos liberales pro-aborto/anti-pena de muerte, porque ellos defienden la vida de los culpables por un lado, y por el otro promueven la muerte de los inocentes.
b. “Pro-vida” es un calificativo erróneo. Estar contra el aborto no significa que uno defiende la vida de cualquiera sin cualificaciones. Tampoco significa que uno se opone a la muerte de toda forma de vida.
c. El derecho a la vida no es un absoluto, puede ser vetado. Es un derecho sujeto a penalización, o condicional. Es un derecho que prevalece hasta que una ley moral de mayor calibre penetra su jurisdicción, ya se llame justicia o protección vidas inocentes.
d. Un ejemplo similar: Todos tenemos derecho a la libertad, pero ese derecho es abrogado con encarcelamiento cuando se dan ciertas circunstancias.
e. Una criatura que no ha nacido aun, no ha cometido ningún crimen que amerite la eliminación de su vida.
10. “No es una muerte digna”.
a. En cierto sentido, ningún tipo de muerte es digna.
b. En el mejor de los casos, sólo ciertas formas de ejecución son indignas.
c. Lo que está en la balanza no es lo digno o indigno de una muerte, sino la justicia de la misma.
11. “Sólo Dios tiene derecho a quitarnos la vida”.
a. Esto es erróneo. Cuando Dios instituyó la pena de muerte, invistió a los gobiernos para aplicarla, i.e., les dio el derecho de quitar la vida a los culpables. La pena de muerte es una alternativa moral totalmente aprobada por Dios. En Romanos 13, Pablo establece que los gobiernos existen por pre-ordenación de Dios. Dios otorgó a los gobiernos la responsabilidad de hacer justicia, aun mediante “la espada” (pena capital). Como vemos, no sólo Dios tiene el derecho de quitarnos la vida. Ese derecho fue transferido, con las cualificaciones pertinentes, a los gobiernos.
12. La pena capital no previene ni reduce el índice de criminalidad.
a. Este argumento es lo que en lógica se cimenta en la idea errónea de que el objetivo principal de la pena de muerte es prevenir el crimen. La finalidad realmente es hacer justicia, es imponer castigo. En ese sentido, siempre previene el crimen. La persona ejecutada ya no comete más crímenes.
b. Un cristiano debe basar sus opiniones o convicciones en la Biblia nada más, no en las ideas propias o las tendencias culturales. Tampoco debe basarse en la valoración pragmática sobre la efectividad de la pena capital. El hecho de que “los criminales sigan matando” (una variante de “el índice de criminalidad va en aumento a pesar de la vigencia de la pena de muerte”) no es válido para juzgar la legitimidad bíblica o la efectividad de la pena capital.
c. Es bueno tener presente que existe evidencia de que la pena de muerte es preventiva en muchas ocasiones. Pero si así no fuera, no dejemos de tener en cuenta que hay otros factores por los cuales la delincuencia y la violencia aumentan, y esto no es culpa de la pena de muerte. Si no queremos admitir que es preventiva, por lo menos aceptemos que no es promotora del aumento de las actividades criminales. Por otra parte, el crimen viene avanzando hace ya mucho tiempo. Los EEUU constituyen una sociedad violenta porque la fibra moral y social está en proceso de destrucción — lo mismo sucede en todo el mundo en mayor o menor grado. Además debo agregar que en mi opinión, la pena de muerte es efectiva 100 %. Cada vez que se aplica, el reo muere — o puesto de otra forma, cada vez que se aplica, el reo no comete más crímenes.
Resumen:
A través del trabajo presentado en dos partes, hemos visto que:
1. La pena capital fue instituida por Dios en el Antiguo Testamento, aun antes de la Ley Mosaica, ergo, constituye una Ordenanza de la Creación.
2. Como tal, no pierde validez porque es inherente al carácter moral de Dios, y Dios no cambia.
3. La pena de muerte es sobreentendida en Nuevo Testamento. Ni Jesucristo ni los apóstoles la ponen en disputa, sino que la aceptan como válida en sus enseñanzas.
4. Demostramos que los argumentos bíblicos en contra de la pena capital carecen de base bíblica.
5. Hemos refutado en forma inequívoca que los reclamos y argumentos levantados por los opositores de la pena capital de toda disuasión, son incoherentes, no tiene base racional ni se ajustan a la realidad.
La Biblia en ningún lugar considera la pena capital como cruel, fuera de lugar, injusta o falta de amor. Por el contrario, fue el amor de Dios por su pueblo, la justicia y la verdad, lo que motivó a Dios para establecerla. El Nuevo Testamento también reconoce la justicia en la pena de muerte (Mat. 21:40; Rom 1:32; Rom. 13:4). Sin la pena de muerte como parte de la ley judía (y la romana), Cristo no hubiera poder entregar su vida por nuestros pecados y nuestra salvación no hubiera sido posible. <>
*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el apologista Pablo Santomauro*





Tremendo, acabo d terminar de leer esta brillante exposicion,
ahora voy a estudiarla. Gracias
Dios le bendiga
Estimado Mauricio, siempre estamos agradecidos por su aporte a este blog. El tema es una serie de varios artículos y los encuentra aquí:
http://pastordanielbrito.wordpress.com/category/pena-de-muerte/
Bendiciones en Cristo.