Pena de Muerte ¿Es para hoy? (4)
Pena de Muerte
¿Es para hoy?
(4)
Pablo Santomauro
C. Argumentos “bíblicos” contra la pena de muerte.
1. El argumento de la madre Teresa: “Jesús perdonaría.”
a. En 1992, la madre Teresa pidió clemencia para un despiadado asesino a punto de ser ejecutado en California, Robert Alton Harris. Teresa le dijo al gobernador que “Jesús perdonaría.” El gobernador hizo caso omiso del pedido. Personalmente, no tengo ningún respeto por el argumento de la madre Teresa, ya que este argumento no muestra ningún respeto por la Palabra de Dios.
b. El argumento de la madre Teresa milita contra toda clase de pena judicial y aboga por absolución en toda clase de delito. Un ladrón roba una tienda, es capturado y condenado a cuatro años de cárcel. ¡Pero Jesús perdonaría!
c. ¿Conmutamos la pena de muerte y damos al reo prisión de por vida? ¡Pero Jesús perdonaría!
2. Jesús detuvo e impidió la ejecución de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:3-11).
a. No hubo testigos que declararan contra la mujer. La Ley requería como mínimo dos testigos.
b. Jesús no invalidó la Ley en absoluto. Por el contrario, la confirmó. Al no haber testigos no hubo sentencia. Jesucristo usó la ley en forma inteligente de modo que los planes de los escribas y fariseos fueron frustrados.
3. Jesús oró por el perdón de los que lo crucificaron (Lc. 23:34).
a. Jesucristo oró por el perdón a Dios Padre, no al César (el gobierno).
b. No significó que los culpables fueron perdonados automáticamente. Todo perdón de Dios es condicional y depende del arrepentimiento. El Libro de los Hechos narra que más adelante muchos de los judíos que causaron la crucifixión de Jesús se arrepintieron.
c. El ladrón de la cruz es un típico ejemplo. Fue perdonado por Jesús en base a su arrepentimiento, pero Jesucristo no abogó porque lo bajaran de la cruz. Esta hubiera sido una oportunidad magnífica para que Jesús hubiera hecho un último milagro antes de morir. De esta manera todos estaríamos convencidos de que la pena de muerte es inmoral.
d. La misericordia de Dios siempre está a nuestro alcance frente a Su tribunal. El tribunal humano es diferente, es gobernado por responsabilidades bíblicas diferentes.
4. La pena de muerte era válida para el Antiguo Testamento, pero la nueva ética de amor fijada por Cristo en el Nuevo Testamento la abroga.
a. Este argumento equivale a decir que la Ley fue abolida por Cristo. Jesucristo, en realidad, cumplió la Ley pero no en el sentido de que eliminó todas las leyes de los libros. Si Cristo hubiera hecho eso, ya no habría ningún castigo para ninguna transgresión bíblica.
b. Mateo 5:17-19 — “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos.”
c. Ya hemos visto que el principio detrás de la pena de muerte es el criterio moral inherente en la Deidad. La Biblia enseña que Dios no cambia: Mal. 3:6; He. 6:17; Stg 1:17; etc. — Ambos, Antiguo y Nuevo Testamento apoyan la pena de muerte. Ni Jesús ni sus discípulos disputaron su legitimidad.
5. La pena capital mató a Jesucristo.
a. Hace algún tiempo, un militante contra la pena de muerte nos escribió textualmente:
¿Pena de muerte?
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
la pena de muerte mató a Jesús
La muerte de Jesús me viene a decir que hay que exaltar la vida.
Esta fue nuestra respuesta:
Conclusión desligada del asunto (falacia). “La pena de muerte mató a Jesús” — ¿Y qué sigue? ¿Que la pena de muerte no es válida? ¿Cuál es la idea? El punto central no es que Jesús fue víctima de la pena capital, sino Su inocencia. Mire como Pedro considera la entrega de un hombre inocente a sus ejecutores:
“Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole.”
Ni una sola palabra condenando la pena de muerte.
La validez de la pena de muerte no está abierta para diferentes interpretaciones. Si bien hay quienes están a favor (la consideran legítima bíblicamente) y otros en contra, ambas posiciones no pueden estar en lo cierto. O una es verdadera y otra es falsa, o ambas son falsas, pero ambas no pueden ser verdaderas. Esas son las opciones.
Debido a la falta de conocimiento de principios hermenéuticos por parte de muchos líderes de la Iglesia, un sin número de cristianos son ignorantes de que existen normas para interpretar la Escritura correctamente, y por ende piensan que la Biblia y sus pasajes pueden ser interpretados como uno desee. Las Escrituras mismas nos instruyen de que existen formas correctas e incorrectas de interpretar la Biblia (2 P. 3:16; 2 Ti. 2:15).
La posición anti-pena de muerte que sostienen ciertos cristianos, delata su escasa compenetración con la Biblia, su desconocimiento fatal del carácter de Dios y la significancia del Imago Dei en el hombre. También deja en evidencia la tendencia moderna de poner el énfasis en las emociones.
El cristiano moderno no está interesado en el estudio riguroso de las Escrituras. Sólo está interesado en cómo él o ella “sienten”, y definen la Verdad de acuerdo a sus sentimientos. Cuando son confrontados con un tema como el de la pena de muerte, simplemente “sienten” que es algo horrendo y no lo aceptan.
Las emociones humanas no juegan ningún rol en absoluto para determinar doctrina y moral en las Escrituras. En ningún momento Dios le preguntó a su pueblo cómo se sentían o qué pensaban con respecto a Sus Leyes. Estas debían de ser obedecidas independientemente de los sentimientos.
Siempre que existió un conflicto entre las emociones humanas y la Verdad Revelada, los autores de la Escritura reprendieron la emoción como una rebelión contra Dios (Ro. 9:14-23). Es a la luz de esta verdad que debemos entender la oposición a la pena de muerte por parte de ciertos sectores cristianos.
Conclusión:
Es exegéticamente erróneo concluir que la pena capital es inmoral. Igualmente, es imposible mostrar bíblicamente que la pena de muerte ha sido abolida por el Nuevo Pacto. <>
Próximamente: 2da. parte
*Este Artículo ha sido publicado con el permiso de el hermano Pablo Santomauro*
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